A petición de Gerardo Ayala, gran amigo y escritor, reproduzco una entrevista que se publicó originalmente el domingo 27 de abril en el suplemento
Fin de semana, dirigido por Irene Selser, editora también de "Fronteras", sección de internacional de Milenio diario. A ella, mi más sincero agradecimiento por recibir y publicar mi trabajo.
"Hoy la emoción dominante es el miedo”Como un Sherlock Holmes en busca de un tesoro llamado verdad,
su verdad, a través de observar los acontecimientos políticos, culturales, económicos y sociales, y la historia misma, es como Morris Berman (Estados Unidos, 1944) va construyendo su perspectiva de historiador de la ciencia, de analista de la civilización occidental contemporánea —en específico la estadunidense—, la cual, señala, atraviesa por un estado de colapso en todos los órdenes; o bien, por decirlo de una manera optimista: en transición, pero una transición que va en declive sin final, como lo anota en
La edad oscura americana: un minucioso análisis sobre los días más tempranos de la república americana del siglo XVIII para concluir que “no es posible cambiar esa trayectoria de declive, y creer en un cambio es ilusión”.
Si la primera consideración que se debe tener para analizar la sociedad es la cultura, según los pensadores actuales, ¿qué es para usted la cultura?Hay muchos aspectos en el tema. Lo que es más interesante para mí es la parte inconsciente, las presuposiciones que la gente típicamente no ve. Hace veinte años visité Uruapan, Michoacán, me encontraba en un café del centro cuando se me acercó un hombre que deseaba enseñarme sus esculturas. Inmediatamente pensé: '¡Qué tipo de fraude es éste!' Pero acepté y me mostró sus obras, que no eran de arcilla, pero sí de un material tipo piedra. Me di cuenta de que no era un timo y tuve una sensación de pena, porque ese primer pensamiento fue consecuencia de mi cultura inconsciente sobre este hombre. Éste es un ejemplo de las presuposiciones de una cultura. La mayoría de nuestras percepciones son inconscientes y las presuposiciones culturales son diferentes en cada país.En Estados Unidos, por ejemplo, una presuposición es que son número uno en todo. Hace tres años, la Organización Mundial de la Salud hizo una encuesta sobre los niveles de salud en más de 100 países, y Estados Unidos obtuvo el lugar 37 en la calidad de la salud. Arabia Saudí fue 26. Creo que España fue el primero, ¡pero los americanos piensan que son número uno! Hay muchos ejemplos como este que diferencia la cultura inconsciente entre la verdad y lo que es imposible.Todos mis colegas escriben sobre la condición de Estados Unidos y proponen una solución. Yo no, porque soy optimista. Ese país está en declive y es un declive sin final. No habrá en el futuro un remedio. No habrá una recuperación. Fin de la historia.Otro de mis ejemplos favoritos es que si naciste en Estados Unidos las presuposiciones sobre Canadá y México son que los canadienses son aburridos y los mexicanos corruptos.
¿Cuál fue su meta cuando empezó a escribir y analizar la situación de su país?La verdad.
¿Cómo llegar a la verdad?Es muy difícil. Yo no creo en la filosofía del posmodernismo. Hay dos tipos de evidencia: estadísticas, y anécdotas o impresiones. En mis libros he tratado de integrar ambos. Las estadísticas en Estados Unidos sobre la diferencia entre la realidad y la ilusión son amplias, como que 99 por ciento del pueblo cree que somos primer lugar en salud y la encuesta de la OMS indica que el lugar es el 37. Hay evidencia de estadísticas de las encuestas, pero también es necesario tener una teoría sobre la reacción de las civilizaciones y las anécdotas. Entonces, para mí es integración. Finalmente la verdad es como tener un sentimiento, es como un sonido, es una resonancia. Y quizás es un poco peligroso porque esta intuición o sonido puede entramparnos. Pero la combinación de estadísticas e impresiones es muy importante para convencernos a nosotros mismos. De lo que estoy seguro es que la versión de la verdad oficial es falsa.
¿Cómo hacer que la verdad llegue a la gente, a la sociedad?Es difícil porque lo más importante para la población, probablemente, no es la verdad, pero sí es la seguridad psicológica. Es como con Barack Obama —esto es muy interesante—, porque él no tiene un programa específico, no tiene hechos empíricos, no tiene un plan que sea diferente al del Partido Demócrata, pero es una figura carismática. Obama es como una galleta de la fortuna porque es un objeto del anhelo para el pueblo. Hay mucha verdad en este anhelo, porque es para corregir los problemas de Estados Unidos, es la verdad. Pero es un gran error creer que este hombre va a cambiar nuestros problemas, porque hay en el país corporaciones y burocracias, etcétera, y en una oficina tendrá que lidiar con todos estos poderes e intereses, y si cambia, no será mucho.El anhelo es un nivel de verdad al ser una reflexión del deseo para el gran cambio. Pero otro nivel es comprender que no es posible, por este momento en nuestra historia, que un hombre o mujer cambie la situación de Estados Unidos. Coincido con el pueblo de Estados Unidos en la esperanza de un gran cambio, pero esta esperanza caerá en una gran desilusión. Finalmente no hay una salida a estos problemas.
Si lo que busca la sociedad es la seguridad psicológica, ¿vivimos en una sociedad del miedo?Sí. La emoción dominante en esta sociedad es el miedo. Recientemente vi una película,
Colverfield, donde el asunto es que hay afuera algo que amenaza, amorfo, y nadie sabe lo que es, pero es la idea de algo muy peligroso y que cada vez está más cerca. Especialmente en las grandes ciudades. Es una forma de esclavitud. La psicología de la cultura se ha permeado de miedo; además, existe el sentimiento de que nada es suficiente.
¿Y qué pasa con los medios, con la televisión?Hay películas, incluso en televisión, que son para mí grandes sorpresas: por ejemplo, hay un programa muy popular en Estados Unidos,
Boston Legal, que trata sobre la profesión de los abogados. Es una gran crítica de vida la que estamos recibiendo a través de ese programa. Recuerdo que James, el que tiene el papel del abogado, en una sesión ante el juez, dice que la nación es una colección de payasos y que el payaso número uno es el presidente. ¡Esto es increíble! No podría imaginarme tal situación hace diez años, ahora hay más crítica.
¿Y la censura?Una vez me preguntaron que si había censura. Mi respuesta fue que no es necesaria, porque el volumen de información es tan grande que es posible tener un programa como
Boston Legal. No hay diferencia, no hay resultados que hagan diferente a Estados Unidos o al pueblo desde un programa de televisión. Se puede decir cualquier cosa porque no habrá diferencia. En la literatura también. Mis libros en Estados Unidos tienen una venta pequeña. Lo popular son los libros sobre la derecha, son
bestsellers. Entonces, no es necesario realizar una censura de mis libros por parte del gobierno.
¿Cuál es el país que está sobresaliendo? Probablemente China porque su economía es muy dinámica, crece cada año casi diez por ciento, es increíble. Pero también la Unión Europea es mucho mejor en las ciencias que Estados Unidos. Regresando a las condiciones culturales, hay una dinámica espiritual en China, se puede decir también que en Europa porque hay una gran unión con el propósito de la paz, pero no hay propósitos de este tipo en Estados Unidos, otra señal de la decadencia. Es posible que en veinte años tengamos un mundo multipolar, una esfera de influencia de Asia, Europa, América. Mi esperanza para México y América del Sur es separarlos de Estados Unidos, porque es un modelo de fracaso. Es mejor imitar a otros países. Probablemente en 25 o 30 años China será el número uno.
Alicia Quiñones