miércoles 8 de octubre de 2008


Esta es la imagen de La Orestiada, presentada en el teatro Julio Castillo del Centro Cultural del Bosque... Ya lo comentaré en mi columna. Lo que les puedo comentar ahora y de volada es: un actor es dueño, aunque lo comparta, de todo el espacio, de una gran historia; la de ese personaje. Ahí comienza la historia de la intepretación. Esta compañía alemana hizo una adaptación espectacular, a mi parecer, y una interpretación justa y con mucha, mucha, preparación, eso es algo que se nota de inmediato en un escenario.
Alicia Quiñones.

viernes 26 de septiembre de 2008

Julio Castillo


A mi querida amiga Edith Cota


El lunes 19 de septiembre se llevó a cabo el homenaje a Julio Castillo en el teatro que lleva su nombre en el Centro Cultural del Bosque. Castillo... ese teatrero que ponía todo -y cuando se dice todo, es todo, la vida y la muerte, por amar el teatro...- en el escenario.

En un video documental que la UNAM realizó el año de su muerte, hace 20 años y cuyo actor principal era el entonces pequeño Diego Luna, Castillo declara: "El teatro debe estar, para las personas que a esto se dediquen, por sobre todas las cosas; está antes que tu familia, que tu esposa, que todo"... Ciertamente la esposa o lo comprendía o lo hubiera dejado.

Pero eso no es lo importante. Lo fundamental en esa declaración se encuentra no sólo en lo que significaba para él la escena, sino todo lo que entregaba a ella, a él, al teatro en toda dimensión. Dicen algunos críticos que Castillo era "irregular" en sus montajes, pero he tenido la oportunidad de ver algunos y videos y he quedado sorprendida por no decir pendeja, que ya lo dije. Una fuerza en las imágenes que cualquier espectador desearía continuar viendo. Hay una humanidad reflejada. Y es muy chistoso que cuando uno se enfrenta a sí mismo, a la castilleana, digamos, siempre queremos más. Somos una sociedad completamente masoquista.

Véase cualquier ejemplo de relación amorosa....

El homenaje estuvo muy bien. Ahí toda la comunidad teatral. En la mesa redonda, Esther Seligson, Braulio Peralta, Luis de Tavira y Enrique Singer, entre otros.

La mesa fue maratónica en cuanto a tiempo, en otra ocasión comentaré los contenidos. En el siguiente comentario, lo prometo. Pero quiero hacer una denuncia a los organizadores de ese homenaje. Al término de dicha conferencia se tenía planeada la inauguración de una exposición fotográfica de Rogelio Cuéllar curada por el mismo Luis de Tavira (detalle que nunca se dijo). Así lo marcaba el programa de mano.

Bien. Lo que se me hizo una grosería, no por conocer a Rogelio como colaborador del suplemento Laberinto, sino por la importancia de su trabajo, es que el moderador o presentador no tuvo la decencia de dar aviso al final (lo hizo al prinicipio de la maratónica mesa) de la apertura de la exposición. Repito. Me dio mucho coraje que no se le haya dado la palabra a Cuéllar, quien es y será el fotógrafo de grandes personalidades en el medio cultural. Él es un gran artista, de los más importantes fotógrafos mexicanos y del mundo. Terminó, pues, esa mesa maratónica y nos fuimos tras el vino y el ron de honor.

Salí entonces del teatro muy molesta a alcanzar a Rogelio para felicitarlo. Apenas me reconoció. Pero cumplí con esa función. Después vi que se acercó al grupo de Tavira y Singer.

Algunos veían las fotos.


Pero tiempo. Tengo algo en contra de mí. Llegué tarde al homenaje y ojalá algún asistente me aclare que a Rogelio se le dio la mención merecida... bueno.. esperemos que se animen.


Continuaré con este asunto, lo de Castillo, que no sólo habrá qué recordarlo siempre en nuestra historia del teatro mexicano contemporáneo, sino seguir su ejemplo de teatrero en cuanto a la vitalidad que le impuso a la escena.


Hasta la próxima, queridos teatreros míos.


Alicia Quiñones.


Pd. Disculpe usted las faltas, si existen, a la brevedad haré las correcciones pertinentes.

Hola de nuevo









Lawrence Olivier en Hamlet, 1948
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He vuelto. No hay de otra. Parece que no, pero extrañaba mi blog y a todos ustedes. Así que, después de tanto tiempo, vuelvo a este blog que sólo es un ingrato... (el azotón)... sino un despiadado porque parece que por él, el tiempo no pasa.
Les paso la última columna que escribí para el periódico Milenio. Lo único que les puedo decir es que el libro que reseño verdaderamente es un gran recorrido y recordatorio de Hamlet y el Quijote. Porque... como diría algún comercial... todos llevamos algo de ellos dentro.
Hamlet y el Quijote*
Alicia Quiñones

Hablar de Hamlet y Don Quijote es un placer, aunque también un lugar común. Y el asunto de voltear con particular agrado a estos personajes y de un vistazo en este espacio, es que la editorial española sequitur, que recientemente llegó a México con títulos por demás interesantes, acaba de publicar de Iván Turguenev una espléndida conferencia que dictó en 1860 en San Petesburgo titulada, precisamente, Hamlet y Don Quijote.
Esta lectura me hizo recordar un libro que Jesusa Rodríguez escribió sobre las traducciones de la obra shakespeariana, específicamente sobre El rey Lear, publicado por el Fondo de Cultura Económica en el 96, en el que aborda las interpretaciones además de proponer su propia traducción; en dicho libro, Jesusa argumenta que si el teatro shakespeariano tiene todavía algún sentido no es porque sea un “clásico”, sino porque toca cuerdas humanas muy profundas, y que por ello su obra es algo inacabado... Podríamos, entonces, construirnos un Shakespeare a nuestra medida o a nuestro mundo; y esto es en gran parte lo que Turguenev hizo en su conferencia: configurar dos personajes con base en la realidad, en su realidad. En el libro de sequitur nos encontrarnos con un breve análisis sobre la psicología de los personajes frente a sus relaciones humanas en sus contextos e historias. Y más allá de las coincidencias ya sabidas del día en que murieron Cervantes y Shakespeare y la aparición de sus obras casi simultáneamente, Turguenev contrapone la imagen de un hombre que de sensual no tiene ni una gota y todos sus sueños son “puros y castos”, y que quizá ni desea verdaderamente encontrarse en el fondo de su corazón con Dulcinea...; esta idea la contrapone con la de un hombre que no ama, y que tan sólo finge amar, aunque por espejismo parezca lo contrario. Ofelia y Hamlet: “H: Yo te quería antes. O: Así me lo dabais a entender. H: Y tú no deberías haberme creído... Yo no te he querido nunca...”. Un personaje que está más cerca de la verdad de lo que el personaje cree saber.
Más allá de estas consideraciones, el ruso aboga por aquello que hace eternos a estos personajes, a estos hombres-hamlet y estos hombres-quijote: “Sus lados oscuros encarnan la idea de la negación, esa idea que otro gran poeta nos presentó con el inhumano personaje Mefistófeles. Hamlet es Mefistófeles. Pero un Mefistófeles inmerso en el círculo viviente de la naturaleza humana”. Los hombres-amantes-hamlet son pensativos, “finos e inútiles”. ¿Y los hombres-quijote? Aquellos medio locos, capaces de movilizar al mundo al tener en sus mentes sólo un objetivo, aunque éste no sea el amor o la verdad. “Su objetivo a menudo es irreal, al menos tal y como lo conciben…”.
¿Quiénes somos ante estos dos personajes concebidos por escritores que conocían a fondo la condición humana?
La puerta estrecha se ha cerrado.

*Publicado originalmente en el suplemento cultural Laberinto de Milenio diario.

jueves 8 de mayo de 2008

Andante 26


Estimados todos...

Pues heme aquí con una recomendación para navegar en la red. Una es la publicación digital Andante26, una revista fundada en el norte del país y cuyo editor en turno es Cárlos Sánchez, escritor y periodista sonorense, y su labor cultural y literaria desde esa latitud es fundamental.

En este número hay mucha tela de dónde leer, empezando por un texto de la excelente crítica de teatro Alegría Martínez, en el que habla sobre la última exposición pictórica de Guillermo Arreola. Otro es el de Diego Osorno, periodista y poeta. Él publica sus apuntes de viaje de su más reciente visita a Quito, Ecuador, y por último -no por ello menos importante-, pa seguir con la cuadrilla milenio, el de Humberto Ríos Navarrete, titulado: "La ciudad pierde un nivel más". Y bien, viene el guayabazo: en dicha revista también me publicaron un poema titulado "Las zapatillas de los ángeles boticelli", ojalá se den una vuelta y acepto comentarios!
Les paso la liga: http://www.andante26.com/
Un saludo y que disfruten su viaje cibernético a Andante...



Entrevista con Morris Berman

A petición de Gerardo Ayala, gran amigo y escritor, reproduzco una entrevista que se publicó originalmente el domingo 27 de abril en el suplemento Fin de semana, dirigido por Irene Selser, editora también de "Fronteras", sección de internacional de Milenio diario. A ella, mi más sincero agradecimiento por recibir y publicar mi trabajo.



"Hoy la emoción dominante es el miedo”


Como un Sherlock Holmes en busca de un tesoro llamado verdad, su verdad, a través de observar los acontecimientos políticos, culturales, económicos y sociales, y la historia misma, es como Morris Berman (Estados Unidos, 1944) va construyendo su perspectiva de historiador de la ciencia, de analista de la civilización occidental contemporánea —en específico la estadunidense—, la cual, señala, atraviesa por un estado de colapso en todos los órdenes; o bien, por decirlo de una manera optimista: en transición, pero una transición que va en declive sin final, como lo anota en La edad oscura americana: un minucioso análisis sobre los días más tempranos de la república americana del siglo XVIII para concluir que “no es posible cambiar esa trayectoria de declive, y creer en un cambio es ilusión”.


Si la primera consideración que se debe tener para analizar la sociedad es la cultura, según los pensadores actuales, ¿qué es para usted la cultura?
Hay muchos aspectos en el tema. Lo que es más interesante para mí es la parte inconsciente, las presuposiciones que la gente típicamente no ve. Hace veinte años visité Uruapan, Michoacán, me encontraba en un café del centro cuando se me acercó un hombre que deseaba enseñarme sus esculturas. Inmediatamente pensé: '¡Qué tipo de fraude es éste!' Pero acepté y me mostró sus obras, que no eran de arcilla, pero sí de un material tipo piedra. Me di cuenta de que no era un timo y tuve una sensación de pena, porque ese primer pensamiento fue consecuencia de mi cultura inconsciente sobre este hombre. Éste es un ejemplo de las presuposiciones de una cultura. La mayoría de nuestras percepciones son inconscientes y las presuposiciones culturales son diferentes en cada país.En Estados Unidos, por ejemplo, una presuposición es que son número uno en todo. Hace tres años, la Organización Mundial de la Salud hizo una encuesta sobre los niveles de salud en más de 100 países, y Estados Unidos obtuvo el lugar 37 en la calidad de la salud. Arabia Saudí fue 26. Creo que España fue el primero, ¡pero los americanos piensan que son número uno! Hay muchos ejemplos como este que diferencia la cultura inconsciente entre la verdad y lo que es imposible.Todos mis colegas escriben sobre la condición de Estados Unidos y proponen una solución. Yo no, porque soy optimista. Ese país está en declive y es un declive sin final. No habrá en el futuro un remedio. No habrá una recuperación. Fin de la historia.Otro de mis ejemplos favoritos es que si naciste en Estados Unidos las presuposiciones sobre Canadá y México son que los canadienses son aburridos y los mexicanos corruptos.


¿Cuál fue su meta cuando empezó a escribir y analizar la situación de su país?
La verdad.


¿Cómo llegar a la verdad?
Es muy difícil. Yo no creo en la filosofía del posmodernismo. Hay dos tipos de evidencia: estadísticas, y anécdotas o impresiones. En mis libros he tratado de integrar ambos. Las estadísticas en Estados Unidos sobre la diferencia entre la realidad y la ilusión son amplias, como que 99 por ciento del pueblo cree que somos primer lugar en salud y la encuesta de la OMS indica que el lugar es el 37. Hay evidencia de estadísticas de las encuestas, pero también es necesario tener una teoría sobre la reacción de las civilizaciones y las anécdotas. Entonces, para mí es integración. Finalmente la verdad es como tener un sentimiento, es como un sonido, es una resonancia. Y quizás es un poco peligroso porque esta intuición o sonido puede entramparnos. Pero la combinación de estadísticas e impresiones es muy importante para convencernos a nosotros mismos. De lo que estoy seguro es que la versión de la verdad oficial es falsa.


¿Cómo hacer que la verdad llegue a la gente, a la sociedad?
Es difícil porque lo más importante para la población, probablemente, no es la verdad, pero sí es la seguridad psicológica. Es como con Barack Obama —esto es muy interesante—, porque él no tiene un programa específico, no tiene hechos empíricos, no tiene un plan que sea diferente al del Partido Demócrata, pero es una figura carismática. Obama es como una galleta de la fortuna porque es un objeto del anhelo para el pueblo. Hay mucha verdad en este anhelo, porque es para corregir los problemas de Estados Unidos, es la verdad. Pero es un gran error creer que este hombre va a cambiar nuestros problemas, porque hay en el país corporaciones y burocracias, etcétera, y en una oficina tendrá que lidiar con todos estos poderes e intereses, y si cambia, no será mucho.El anhelo es un nivel de verdad al ser una reflexión del deseo para el gran cambio. Pero otro nivel es comprender que no es posible, por este momento en nuestra historia, que un hombre o mujer cambie la situación de Estados Unidos. Coincido con el pueblo de Estados Unidos en la esperanza de un gran cambio, pero esta esperanza caerá en una gran desilusión. Finalmente no hay una salida a estos problemas.


Si lo que busca la sociedad es la seguridad psicológica, ¿vivimos en una sociedad del miedo?
Sí. La emoción dominante en esta sociedad es el miedo. Recientemente vi una película, Colverfield, donde el asunto es que hay afuera algo que amenaza, amorfo, y nadie sabe lo que es, pero es la idea de algo muy peligroso y que cada vez está más cerca. Especialmente en las grandes ciudades. Es una forma de esclavitud. La psicología de la cultura se ha permeado de miedo; además, existe el sentimiento de que nada es suficiente.


¿Y qué pasa con los medios, con la televisión?
Hay películas, incluso en televisión, que son para mí grandes sorpresas: por ejemplo, hay un programa muy popular en Estados Unidos, Boston Legal, que trata sobre la profesión de los abogados. Es una gran crítica de vida la que estamos recibiendo a través de ese programa. Recuerdo que James, el que tiene el papel del abogado, en una sesión ante el juez, dice que la nación es una colección de payasos y que el payaso número uno es el presidente. ¡Esto es increíble! No podría imaginarme tal situación hace diez años, ahora hay más crítica.


¿Y la censura?
Una vez me preguntaron que si había censura. Mi respuesta fue que no es necesaria, porque el volumen de información es tan grande que es posible tener un programa como Boston Legal. No hay diferencia, no hay resultados que hagan diferente a Estados Unidos o al pueblo desde un programa de televisión. Se puede decir cualquier cosa porque no habrá diferencia. En la literatura también. Mis libros en Estados Unidos tienen una venta pequeña. Lo popular son los libros sobre la derecha, son bestsellers. Entonces, no es necesario realizar una censura de mis libros por parte del gobierno.


¿Cuál es el país que está sobresaliendo?
Probablemente China porque su economía es muy dinámica, crece cada año casi diez por ciento, es increíble. Pero también la Unión Europea es mucho mejor en las ciencias que Estados Unidos. Regresando a las condiciones culturales, hay una dinámica espiritual en China, se puede decir también que en Europa porque hay una gran unión con el propósito de la paz, pero no hay propósitos de este tipo en Estados Unidos, otra señal de la decadencia. Es posible que en veinte años tengamos un mundo multipolar, una esfera de influencia de Asia, Europa, América. Mi esperanza para México y América del Sur es separarlos de Estados Unidos, porque es un modelo de fracaso. Es mejor imitar a otros países. Probablemente en 25 o 30 años China será el número uno.

Alicia Quiñones

lunes 28 de abril de 2008


Alegría Martínez es una de las críticas de teatro más importantes en nuestro país. No se pierdan mañana la presentación de este libro, que, seguramente, entre muchas cosas, recuerda a este personaje titánico del teatro en México: Juan José Gurrola.
Allá nos vemos!

La casa de la Niña / la Estrellita petrolera / La oración del petróleo I


Este fin de semana La casa de la Niña Yhared abrió sus puertas nuevamente, como lo hará de ahora en adelante los últimos sábados de cada mes.
Para reinaugurarla hubo más de 4 performances a partir de las 20:00 horas. Con la buena vibra de los asistentes, la venta de unas baguettes (deliciosas) de jamón con queso, refrescos, cervezas y tequila, la Niña Yhared recibía a todos los invitados con propuestas escénicas y plásticas interesantísimas. Entre ellas cabe destacar el trabajo de Hugo Corripio, excelente performancero mexicano, con Deadmex, un happening que se transformó en un escenario para que todos los asistentes dijeran lo que quisieran sobre la problemática actual del petróleo en México.
Todos estábamos vestidos como gotitas de petróleo (bien dijo un cuate guionista, editor, performancero y motero ahí presente, el buen Pedro, quien también calificó al Dj como bipolar...). El vestuario, que minutos antes Corripio proporcionó a los que quisieran participar, eran unos elegantes vestidos de bolsa negra (gigante) de plástico. Por aquello de los gitomatazos petroleros, era necesario ir bien forrados... En fin. El rollo era una especie de lotería. Era una lotería. En cuanto Hugo mencionara tu carta, tenías un minuto para decir algo a favor o en contra, hacer el ridículo junto con los petroleros o lo que tú quisieras. Sólo un minuto.
El asunto se puso rebueno. Además de las protestas, explicaciones científicias del petróleo, teiboleras wanna be (la que se apodó Estrellita petrolera y que sólo se refirió a la importancia del petróleo y su oficio.... pero que NO BAILÓ, pese a quejas de los asistentes...), hubo mucha creatividad en todos los que participaron.
El borracho, la estrellita petroteibolera, la dama (por la Niña), el sol, etcétara, todos dieron su discurso. Hubo, como siempre, quienes sacaron de su mente la teoría que nos dan en geografía por ahí de la secundaria para ilustrarnos (por si se nos había olvidado) de que el petróleo es un recurso no renovable y hasta su composición química... Seguro salimos con maestría en química básica este sábado.
Y el diablito siempre haciendo de las suyas. Esta carta le fue asignada a la poeta y cantante Dulce Chiang. Y, como buena creativa, se inventó la oración del petróleo y la cantó con su magnífica voz.... pero bueno.. hasta aquí le corto esta breve narración. Ya compartiré más adelante (si su autora lo permite) la oración del petróleo!